Camino Mozárabe: turismo y algo más

Cuando el 4 de febrero de 2015 el Ministerio de Fomento incluyó el tramo entre Almería y Granada en la ruta oficial del Camino Mozárabe de Santiago, se cumplieron las expectativas de los 139 miembros de la Asociación Jacobea Almería Granada Camino Mozárabe y del grupo de municipios que habían apostado seis años antes por trabajar para recuperar una ruta que, hasta entonces, solo algunos peregrinos intrépidos habían prestado atención. 

Desde que se convirtió en oficial, el tramo almeriense del Camino Mozárabe ha duplicado en un año el número de peregrinos que lo han transitado. Y en este 2016 la expectativa es la de seguir aumentando. “El año pasado lo hicieron 689 peregrinos, nada comparado con el Camino del Norte, pero está muy bien porque lleva poco tiempo, y no está nada difundido”, explica Mercedes Murillo, presidenta de esta asociación que impulsa el Camino Mozárabe entre las ciudades de Almería y Granada. Para ella, fue una gran satisfacción ver este tramo en el mapa oficial de los Caminos de Santiago, tras un complicado trabajo de recuperación, investigación y adecuación realizado con escasos recursos.

“La idea surgió en 2009 en los Grupos de Desarrollo Rural de Andalucía y Extremadura, a través de un proyecto de cooperación interterritorial financiado por el Ministerio de Agricultura”, recuerda Murillo. En Almería se encargó el GDR de La Alpujarra-Sierra Nevada, que impulsó el proyecto para adecuar el tramo entre Alhabia y Fiñana. “Se habló con los municipios del Bajo Andarax y con la capital para enlazar el resto del camino”, explica la presidenta de la asociación. Hasta 2013, cuando finalizó el proyecto, se logró identificar completamente el camino y se realizó la señalizaación entre Alhabia y Fiñana. Y un grupo de voluntarios como ella, germen de la asociación, se ocupó del tramo entre Alhabia y la capital, así como de la señalización de algunas zonas fuera de casco urbano. Y ayuntamientos como los de Alboloduy o Abla también completaron toda la señalización en sus respectivos municipios.

Documentación histórica

Terminado prácticamente el tramo almeriense, y con la asociación en marcha, decidieron continuar hasta Granada, puesto que la asociación jacobea de allí solo se había ocupado de adecentar el tramo desde la capital hacia Mérida, donde finaliza el Camino Mozárabe para enganchar con la Vía de la Plata hacia Santiago de Compostela. Para conseguir entrar en el mapa oficial de caminos, “hay que presentar una documentación histórica, que avale que esa era un vía de comunicación transitada en las diferentes épocas”, explica Mercedes Murillo. Además, se tienen en cuenta criterios de seguridad, como por ejemplo que la antigua vía no sea hoy en día una carretera muy transitada o que no haya excesiva distancia entre los pueblos, para que se puedan hacer etapas de unos 15 a 20 kilómetros caminando.

Cuando alguno de estos problemas es insalvable, como sucede en Almería entre Gádor y Rioja, donde el antiguo camino real es hoy la carretera que une ambos municipios, se adapta el trazado. Así, en este caso, se avanza por el río Andarax este tramo. “El día que continúen el carril bici de Viator hasta Rioja, tenemos el compromiso con la Mancomunidad de Municipios y los ayuntamientos de señalizarlo”, explica Murillo. Otro tramo modificado es uno entre Alboloduy y Nacimiento, porque el camino original dejó de utilizarse para el paso de ganado en los años sesenta y la naturaleza ha hecho el resto. “Para arreglarlo se necesita una inversión de muchísimos millones y hay cosas más necesarias”, asegura la presidenta la asociación. Así que, durante un kilómetro y medio, el camino pasa por la carretera de los Catalanes.

“Se ha contado con todos los ayuntamientos para hacer el trazado del camino, la señalización, con los técnicos municipales y los viejos del lugar para cerciorarnos de que, efectivamente, ese era el camino de comunicación en su época”, asegura Murillo. Y así, el proyecto acabó aprobado con su estructura actual, de nueve etapas entre Almería y Granada. El tramo almeriense cuenta con las etapas Almería-Santa Fe de Mondújar, de 23 kilómetros, con salida desde la Catedral de Almería y que pasa por los municipios de Huércal de Almería, Pechina, Gádor y Rioja; Santa Fe de Mondújar-Alboloduy, de solo 15 kilómetros, pero con dos subidas importantes que la hacen una etapa dura, que pasa por los municipios de Alhabia, Alsodux y Santa Cruz de Marchena; Albolody-Abla, de 28 kilómetros, atravesando Nacimiento, Doña María y Ocaña; y Abla-Huéneja (ya en Granada), que pasa también por Fiñana.

Ahora, está en proyecto realizar “una conexión desde Cabo de Gata, porque a la gente le gusta ir allí, como etapa cero, por la costa”, adelanta Murllo, que explica que, de aprobarse el tramo, “la señalización será diferente, porque no es Camino de Santiago, es un enlace a él”.

Los pioneros del Camino Mozárabe

Con su trazado actual, la ruta Camino Mozárabe-Vía de la Plata es el Camino de Santiago más largo que se puede recorrer. Con 1395 kilómetros, está planeado para realizar la ruta en 56 días, aunque el récord lo tiene un chino que redujo en tres días este tiempo. Asimismo, en bicicleta, los ‘bicigrinos’ pueden apurar varias etapas en una misma jornada. Con el trazado ya terminado y homologado, el primer almeriense en hacer el Camino fue Domingo Díaz, precisamente en bici y acompañado por dos amigos, en agosto de 2014. “En comparación con otros caminos, es otra experiencia”, asegura este conductor profesional de 36 años. “A mí me llenó más que el francés, en el que había más gente. Este es más solitario, te hace más pensar”, añade Díaz, que recuerda que no se cruzó con otro peregrino hasta pasar Mérida.

Para este ‘bicigrino’, la época ideal para recorrer el Camino Mozárabe es la primavera, por las temperaturas. Además, destaca que “es un camino con la esencia de otros, porque pasas del Mozárabe a la Vía de la Plata desde Mérida, con la vía romana” y que “es una aventurilla porque no te encuentras tantos pueblos como en el Camino Francés”. Por esto mismo, recomienda “tener experiencia, saber de qué va la cosa” y programar bien el viaje. “No es un Camino para empezar”, añade, y para hacerlo completo cree que es necasario haber hecho otra ruta más cómoda previamente.

Mucho antes que Domingo, está documentado que el primer peregrino fue un geógrafo árabe de Almería, Al Zuhiri, que recorrió la entonces llamada ‘Romería de Santiago en el siglo XII. Y en la actualidad, Wolf, un alemán que hoy en día se dedica a hacer de voluntario en albergues de los distintos Caminos de Santiago, ya hizo el Mozárabe en 1995, antes de que estuviera señalizado. Tras señalizarlo, el almeriense Antonio Asensio lo completó para grabar el documental ‘Dos millones de pasos’.

Franceses, belgas y alemanes son los que más llegan a Almería para comenzar la ruta hasta Santiago, aunque han venido peregrinos de todos los continentes. “Hasta chinos han venido”, dice Murillo que le comentan sorprendidos los mayores de los pueblos de la ruta. “Lo mejor del mundo árabe y de la España romana está en el Camino Mozárabe”, explica la presidenta de la asociación, que señala que estos peregrinos se sorprenden de la variedad de paisajes, desde el desierto a Sierra Nevada o los olivares, que se disfrutan en este Camino. Además, asegura, “es la alternativa en invierno, porque el del norte está cerrado, pero es que ya están viniendo también en verano. Y va a ir a más”.

Por esto, echa de menos más ayuda de instituciones como la Junta de Andalucía o la Diputación para gastos de los albergues municipales, que son cedidos por los ayuntamientos pero de cuya equipación se encarga la asociación. “Los únicos que nos han dado dinero son la American Pilgrim On The Camino, una asociación que nos han dado 6000 euros para poner hitos de piedra”, asegura. Asimismo, afirma qu ela Iglesia “no nos ayuda, sino que nos pone pegas”. Y añade: “Que te sellen en la Catedral es un milagro”.

Espiritualidad y cultura

Los Caminos de Santiago son rutas para fomentar la espiritualidad, más allá de la religión. Para encontrar la anhelada paz de espíritu. Y en el tramo almeriense-granadino del Camino Mozárabe, además es una ruta de fomento de la cultura. “Tenemos bibliotecas en todos los albergues, y la iniciativa del Libro Peregrino, que surgió por la alcaldesa de Rioja”, revela Mercedes Murillo, que explica que esta iniciativa consiste en que “el peregrino puede coger el libro en la biblioteca y cuando llega al último albergue, en Granada, lo devuelve”. Al principio, los libros que había en las bibliotecas eran del Camino Mozárabe y del Camino de Santiago, pero con el tiempo se ha ampliado la temática a asuntos relacionados con la historia de Almería. Asimismo, un grupo de escritores va a hacer un libro de historias sobre el Camino de Santiago, que regalará luego a la asociación, y se ha creado un Aula de Literatura, con apoyo de la Universidad de Almería y Roquetas.

Otra iniciativa es la que han llamado “Mozarito”, que está llevando a las escuelas de estos municipios la historia y cultura del Camino Mozárabe. Asimismo, en Alboloduy hay “un museo sobre el Camino Mozárabe, con todo lo que vamos consiguiendo, que comenzó con una colección de conchas que nos donaron de 386 pechinas y vieiras de todos los mares”, relata Murillo, que también destaca que “la Xunta de Galicia nos acaba de conceder 4100 euros para los albergues y para traer una exposición sobre el Camino de Santiago. Se trata de una muestra de 56 fotografías que, previamente, había estado en el Congreso de los Diputados y en París y que se ha expuesto en todos las pueblos del Camino entre Almería y Granada.

La Historia del Camino Mozárabe

A la hora de certificar el tramo almeriense del Camino Mozárabe, hubo que demostrar que en su trazado había localidades con una “raigambre histórica importante”, explica Vicenta Fernández, catedrática de Historia en el IES Nicolás Salmerón de Almería, recientemente jubilida, y poeta. “En Santa Fe de Mondújar tenemos Los Millares; en Gádor, el Buen Pastor; en Abla o en Huércal de Almería tenemos iglesias que aunque son del siglo XVI son construcciones cuyos elementos y técnicas son propios del mundo árabe”, especifíca, y añade que “en Pechina tenemos restos arqueológicos con restos íberos, fenicios y romanos, en El Chuche, y además está vinculada a la tradición jacobea por San Indalecio, que es uno de los siete varones apostólicos y el primer obispo de Almería”.

Un detalle importante es que estos siete varones estuvieron todos por la zona de influencia del que sería Camino Mozárabe, con San Segundo en Abla, San Tesifonte en Berja, San Cecilio en Granada, San Torcuato en Guadix, San Eufrasio en la zona de Jaén, San Hesiquio en la zona de Cazorla. “Así que hay razones para decir que el Camino Jacobeo tuvo una fuerza importante en la zona oriental de Andalucía más que en la occidental”, concluye Fernández, “porque esta ya tenía desde el principio una ruta asegurada hacia el norte para la comercialización, y luego con los romanos, la Ruta de la Plata”.

En esta línea, destaca “el papel que para el desarrollo del camino jacobeo tuvo la Vía de la Plata de los romanos, que no eran arquitectos, eran ingenieros”. Así, “el artista romano no buscaba la armonía que buscaba el mundo griego, sino la utilidad”, explica, porque “era un mundo urbano y las ciudades tenían que ser lógicas”. De ahí que un aspecto fundamental es la conexión desde lo que hoy es Almería con la Vía Augusta, que comunicaba “la ciudad de Julia Gemella Acci, lo que hoy es Guadix, desde Cartago Nova, Cartagena, a Gades, Cádiz”, cuenta Fernández, que explica que el motivo de la importancia de esta ruta y de su trazado residía en “los minerales y la salazón de pescado”.

El problema es que ambos puertos quedaban lejos de Acci, zona de cultivo de cereales, por lo que se “necesitaba un puerto y ese fue Portus Magnum, Almería”. Luego fue cuestión de subir hacia la zona de Linares, por las minas, y de continuar primero hasta Córdoba y luego hasta la Vía de la Plata, para crear esta red de comunicaciones comerciales romanas que hoy conocemos como Camino Mozárabe.

Tras un parón en la época visigoda, el papel de las vías romanas cobró nueva importancia tras la invasión árabe, explica Vicenta Fernández: “Llegaron en el 711 y antes del 720 estaban en Covadonga”, un tiempo récord para la época que fue posible “porque utilizaron las rutas romanas”.

En esa época, “Andalucía es la base, con el Califato de Córdoba, cuya salida fue el Portus Magnum”. Por este motivo, relata Fernández, “Bayyanna, la zona de Urci, se convirtió en la zona más importante para la comercialización del mundo árabe”. Así, de forma paralela, “se generó una población mozárabe importante, que es la que recuperó al Buen Pastor, porque tenían que tener un símbolo, aunque era una figura pagana, pero lo convierten en símbolo de cristiandad”.

No fue hasta después de la Reconquista cuando se dan, según Fernández, las primeras peregrinaciones de las que han quedado testimonios. Una es “la de Bernardo de Aldrete, que escribió un diario de su viaje a Santiago en 1612 y fue el primero que dio referencias de las hospederías que había en el Camino de Santiago”, enumera la catedrática. La otra, precisamente en la zona Almería-Granada que ahora se está recuperando, fue la de “Francisca Hernández, de Guadix, que con 60 años va a hacer su primer viaje, con un niño de ocho años, a Santiago”.

En la actualidad, Vicenta Fernández, que es la única almeriense que ha prendido el incienso del botafumeiro de la catedral de Santiago y cuyo vínculo con Galicia incluye el haber ganado el Premio Rosalía de Castro de Poesía, va a dedicarse a “estudiar la historia, basada en documentos escritos, bienes patrimoniales, itinerarios y restos arqueológicos, para darle una unidad histórica y cultural a un camino que posiblemente pueda servir de revitalizante a muchos pueblos de la provincia de Almería que han quedado apartados por las autovías”.

Y todo ello, sin perder de vista que “no se puede hablar de Camino de Santiago sin tener en cuenta que lo primero que hay que potenciar son los valores artísticos, desde el punto de vista de la recuperación del patrimonio cultural de una parte de Andalucía que está un poco dejada de la mano de Dios”.

El Camino Mozárabe, elemento de desarrollo y futuro

Lourdes Ramos, alcaldesa de Gádor

“El resultado es muy satisfactorio”. El balance que hace Lourdes Ramos del efecto que el Camino Mozárabe está teniendo en el municipio de Gádor, donde es alcaldesa, no puede ser mejor: “Se están acercando muchos peregrinos a conocer el municipio de Gado”, explica, lo que “para un pueblo de interior es muy satisfactorio, porque se acercan a conocer el pueblo, su gastronomía, entran a los bares del municipio”. Y todo ello sirve para dinamizar el turismo en la zona.

Además del impacto de los peregrinos, Ramos destaca las rutas que organiza la Asociación Jacobea de Almería Granada Camino Mozárabe. En la última, celebrada en octubre, “estuvieron cerca de 200 personas almorzando en el municipio”. Por ello, indica la alcaldesa, “desde el Ayuntamiento estamos potenciándolo”, ya que, aunque “no llegan de forma masiva, sí van pasando poco a poco y entran en los comercios, lo que también es bueno para reactivar la economía local”.

Trini Góngora, alcaldesa de Santa Fe de Mondújar

Trinidad Góngora, alcaldesa de Santa Fe de Mondújar, destino de la primera etapa del Camino Mozárabe, destaca que este “trae riqueza, además de que sirve para enseñar el patrimonio”. Góngora asegura que por el municipio “pasa muchísima gente, sobre todo extranjeros, holandeses, franceses y portugueses”, lo que “para el sector de la hostelería es bueno, porque desayunan o cenan”.

Asimismo, la alcaldesa señala que “es importante concienciar a la población de la importancia que tiene el recibir bien a los peregrinos, que además en muchas ocasiones no hablan ni español”. En este sentido, Trino Góngora asegura que “los vecinos y vecinas son muy amables y explican, aunque sea por señas, lo que les preguntan”.

Ahora, para dinamizar el turismo, se ha contratado a una persona que “organice rutas de senderismo, dé información a los peregrinos y sobre Los Millares”. Y es que “Santa Fe tiene futuro con el turismo, porque tiene un rico patrimonio y tenemos que fomentarlo”, concluye Trini Góngora.

Antonio Ortiz Oliva, alcalde de Abla

“En dos años ha tenido mucha más repercusión de lo que que podíamos esperar todos”, asegura Antonio Ortiz Oliva, alcalde de Abla. Los municipios implicados en la recuperación del Camino contaban con que era “un proyecto a medio o largo plazo y ha tenido una gran repercusión, también a nivel de valoración de los peregrinos”, destaca Oliva. Estos, añade, “se sorprenden por la diversidad paisajística, los contrastes, y porque está muy bien señalizado”. Y porque cuenta cada vez con más instalaciones, como el albergue municipal inaugurado en Abla este verano. El alcalde destaca que “el año pasado pasaron más de 600 peregrinos, al menos que tuviéramos constancia, porque algunos pasan y no sellan”.

Además, entiende que “es un camino que está yendo a más, que gusta, y que lo están transitando peregrinos de todos los países”. Y esto es “bueno para el sector hostelero y los restaurantes”, añade, porque se suma “un numero de viajeros con el que no contaríamos”.

Rafael Montes, alcalde de Fiñana

En Fiñana, también están satisfechos de cómo ha influido el Camino de Santiago en el municipio. “En un principio, la creación del Camino Mozárabe, que es el más largo hacia Santiago, ha sido un aliciente para atraer turismo”, explica el alcalde del municipio, Rafael Montes, que matiza que “es verdad que viene gente, y cada vez son más, sobre todo mucho francés e italiano, pero no está masificado, es gente de paso”. Asimismo, Montes destaca que “también hay mucho ciclista, algo que es importante”.

Y aunque Fiñana no es parada de etapa oficial, como los peregrinos siguen su propio calendario, alguno acaba alojándose en el municipio. “Nosotros los acogemos en casas rurales”, confirma, y añade que “ya nos gustaría tener ocupación cada día”. Por eso, asegura que aunque el balance “es positivo” ya que “va a traer, poquito a poco, un tipo distinto de turismo a la zona” y esta suponiendo “un revulsivo, el Camino Mozárabe “necesita más difusión” para que crezca.

(Reportaje publicado en el número de febrero de 2017 de la revista ‘Foco Sur’. Puedes descargarlo aquí en pdf).

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