Javier García: “Formarse como persona tiene que ser independiente de la vida laboral”

Francisco Javier García repite como decano de la Facultad de Humanidades, ahora separada de la de Psicología, con la que estaba fusionada los últimos cursos. Desde su puesto, considera que las Humanidades son el reducto antisistema, entendido como el lugar donde se forman quienes quieren mejorar la sociedad en la que vivimos, para lo cual la educación en valores es algo fundamental. Con más motivo en una época en la que la crisis no asegura que uno acabe trabajando “de lo suyo”, estudie lo que estudie. 

¿Qué balance hace de la etapa anterior de la Facultad?

La etapa extinta es cierto que no debió iniciarse, eso es algo de lo que éramos conscientes las dos facultades que existían independientes antes de que fueran fusionadas en una sola facultad y obligadas, de alguna manera, a vivir un cierto proceso tenso. Hubo que hacer mucho ejercicio de tolerancia y fue una etapa en la que había un decano pero coexistían como dos facultades distintas; una misma junta de centro, pero divisiones separadas, reuniones por su cuenta, normativas distintas, planificaciones distintas, centros de gasto distintos… Y ahora retomamos una etapa en la que damos un salto, para volver a lo que fue la Facultad de Humanidades. Pero el tiempo no pasa en balde y ciertas cosas han cambiado. Cuando la fusión estábamos en pleno proceso de implantación de los planes y ahora estamos en proceso de acreditación y toda la situación de configuración de títulos ya se ha asentado.

¿Qué objetivos tiene para la nueva etapa?

Es el momento de comenzar a tomar medidas, de modificaciones y demás. Es cierto que esta nueva etapa de la Facultad, para mí, tiene una diferencia con la anterior y es que tenemos más edad, somos una Facultad con una media de edad muy avanzada, porque se ha impedido la contratación durante muchos años de personal pero lo que no se ha podido impedir es la jubilación, con lo cual la carga de trabajo ha aumentado muchísimo en personas que ya tienen una edad. Ya es momento de empezar a rejuvenecer la Facultad. Salvo que se esté buscando que muera por «causa natural», como los inmigrantes en Siria, o la ley de dependencia.

¿Cómo se puede fomentar, en esta situación, que vengan estudiantes a Humanidades?

Hay que convencer a los estudiantes y a sus familias de que estudiar, formarse como persona tiene que ser independiente de la vida laboral. Congeniar la formación con la vida laboral sería maravilloso, pero en la práctica no lo es. El problema no son las Humanidades, el problema es que nadie encuentra trabajo en nada, los arquitectos o los enfermeros tienen que irse fuera. Si alguien piensa que va a estudiar algo de lo que luego va a vivir, creo que se lo tiene que replantear. Hay muchas salidas, que es algo que hoy en día no se recalca lo suficiente, y parece que las Humanidades no sirven para nada. Uno de las conclusiones del Informe Pisa es que los alumnos no tienen comprensión lectora. No es ya que no lean, es que no entienden lo que leen. ¿Vamos a celebrar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes a bombo y platillo y nuestros alumnos son incapaces de entender más de 140 caracteres? O valores. No vamos a derrotar al terrorismo internacional ni a la violencia de género si no es con medidas educativas. Así que ¿el problema es que las Humanidades no sirvan para nada o que quienes dirigen los planes no tienen muy claro lo que quieren hacer? ¿O sí lo tienen, que sería peor? Yo tengo una idea de las Humanidades como un reducto antisistema. Toda la Galia está ocupada. ¿Toda la Galia? No, hay una aldea que resiste.

¿Y en esa aldea, qué oferta se hace y qué se demanda más?

El grado en Estudios Ingleses es el más demandado. Y curiosamente, el grado con el que se iniciaron los nuevos planes de estudio, el de Historia; desde el principio es el segundo grado en demanda, y prácticamente se cubre. E Hispánicas, que pensábamos que con los nuevos grados tendría una bajada, se ha mantenido. Y luego está el grado de Humanidades, que sí tiene pocos alumnos, aunque los mismos pocos alumnos que tienen otros grados de otras facultades.

¿Y en másteres?

En másteres sí es cierto que existe una carencia. Actualmente hay tres grandes másteres. El de Inmigración, que está inscrito en la Facultad, pero donde el profesorado de la Facultad participa en un porcentaje relativamente escueto. El de Comunicación Social sí es un máster donde llevamos el peso, y el de Estudios Superiores de Inglés. Pero yo creo que cada grado tiene que tener su máster, porque se habla mucho de fidelizar a los estudiantes, pero para fidelizarlos hay que ofrecerles algo, porque si no, se te van a ir. Y no existen másteres como continuidad de los estudios de Historia y de Hispánicas.

Ni tampoco el Grado en Comunicación…

Tampoco. Las carencias están claras. Pero es que tenemos un título solicitado, un grado de Comunicación, en vías de estudio, pero cuando no ha sido por la crisis ha sido por otro tipo de cuestiones… El problema es cuando la crisis sirve para justificar la negativa pero no lo hace en otros estudios, y ahí es cuando la «leyenda negra» de las Humanidades vuelve otra vez a aparecer. Es el único grado que queda en la bolsa, todos los demás ya se han impuesto.

Entonces, ¿el próximo curso la oferta será la misma?

Para el próximo curso, sí. Además, hay que tener en cuenta que hay un nuevo equipo que tiene que estudiar, que tiene que reestructurar y que necesita tiempo para hacer muchas cosas. Aunque también hay que tener en cuenta que cuatro años pasan volando y ya llevamos uno. Que nadie se duerma, que tenemos que seguir avanzando.

Aunque la investigación se asocia a ciencia, también hay grupos potentes de investigación en Humanidades, ¿no?

Sí, pero son ámbitos y maneras completamente distintas, incluso a la hora de cuantificar qué es investigación. Revistas donde se pueda publicar hay muchísimas menos que de ciencia. Eso hace que la investigación cualificada de una persona de Humanidades sea algo más difícil de contrastar con parámetros objetivos. Además, para que una persona pueda investigar, tiene que tener tiempo. Porque hoy el profesor da docencia, investiga y gestiona. En nuestro caso, los grupos de investigación tienen más dependencia del departamento. Tenemos laboratorios de multimedia e idiomas, que hemos puesto en marcha este curso, pero no es comparable a los laboratorios que tienen otras facultades. O las patentes, que un compañero de ciencias puede tenerlas, pero uno de Filosofía, no.

¿Qué actividades como conferencias, seminarios y congresos se organizan?

Eso es algo que siempre he considerado fundamental. El decanato de la Facultad tiene que promover la dinamización cultural, de una manera transversal. Ahí, el contacto con el alumnado, con las delegaciones de cursos y las asociaciones de estudiantes es visceral. Buena parte del presupuesto se gasta en organizar jornadas, seminarios o conferencias. Creo que somos el único centro con un horario establecido de cinco días a la semana, de manera que dejamos libre una franja horaria a media mañana, de once a doce, para que el alumno pueda ir a estudiar a la biblioteca, hacer una serie de cosas o puede ir a una conferencia o seminario. Lo que no tengo es fe en las actividades que se promuevan de arriba a abajo, sino en las que se hacen desde abajo a arriba. Muchas jornadas las organizan asociaciones, pero contando con la colaboración, fundamentalmente económica, de la Facultad. Recientemente hemos tenido las Jornadas de Inmigración, y toda la Semana Cultural. A primeros de mayo vamos a hacer una exposición de pintura, de un pintor británico, organizada con Estudios Ingleses. Son paisajes de Almería desde la óptica de un británico, que es curiosa porque no vemos los paisajes de la misma manera. Además, va a ser una actividad docente porque irá el autor y le hemos pedido que solo hable en inglés. Me gustan las actividades que son claramente transversales. Hicimos una entre Historia y Estudios Ingleses, de visitas guiadas a los Refugios en inglés. Tiene que haber más transversalidad entre nuestros planes, no son contextos cerrados. Es algo fundamental y que cohesiona a la Facultad.

(Entrevista publicada en el número de mayo de 2016 de la revista ‘Foco Sur’. Puedes descargarla aquí en pdf).

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