Cómo evolucionar sin perder la esencia

Finales de invierno. Un grupo de Granada comienza a tocar ante el escaso público que se ha acercado a la sala Siroco de Madrid. La banda está dando mucho que hablar tras llevarse durante dos años consecutivos el premio a la mejor maqueta que concede el programa Disco Grande, conducido por Julio Ruiz en Radio 3, y haber publicado un EP en vinilo en el sello indie Elefant. Todo parece tan nuevo. 

Principios de otoño. Tras unos meses embobado con una versión instrumental de ‘Mi caracola’ loca (el llamado “trumpet remix”), incluida en el disco de regalo que se adjuntaba con un número de la revista ‘Spiral’, el primer álbum de un grupo sevillano que ha logrado hacerse un hueco en una de esas revistas semanales de música que proliferan por Reino Unido no deja de sonar en la pequeña habitación donde tantas cosas empezaban entonces a dejar de tener sentido. O quizás fuese a cobrar uno nuevo. Todo es tan melancólico.

Medusa EP De Viaje por el Sol. Ilustración de Javier Blanco
Ilustración de Javier Blanco

Un par de meses después de ese concierto en la Siroco, Los Planetas publican su primer largo: ‘Super 8’. El primer disco de grupo español que arranca con la fuerza de ciertos clásicos del indie-rock americano y mantiene el nivel durante al menos tres o cuatro temas. Qué golpe, ese ‘De viaje’, que hasta fin de curso será la banda sonora con la que comience cada día, abriendo los ojos poco a poco mientras las guitarras enlazadas y la voz de Jota te recuerdan que hay que ir moviéndose, hasta que saltas de la cama.

A la vuelta del verano, el frío gris madrileño casa mejor con la voz grave, de recitar pausado, de Antonio Luque, y ‘Sr Chinarro’, el disco, gira en el lector de CD cada tarde, como un bálsamo para curar heridas imaginarias. Suena a Red House Painters, dicen unos; a The Cure, otros; a New Order, los que leen los créditos del álbum… Suena a la nada y al todo. Invita a descifrar letras, a dejarse llevar por la melodía con la mirada fija en el techo de la habitación.

Caracola Loca en Pequeño Circo. Ilustración de Javier Blanco
Ilustración de Javier Blanco

Antes, durante los meses de verano, en vacaciones, había llegado el turno de poder pinchar al fin el ‘Medusa EP’ y el ‘Pequeño Circo EP’, vinilos que solo podía escuchar en el equipo de música de casa de los padres. Y leer todo lo que se pueda sobre los dos grupos. Subterráneos, Colectivo Karma, Kramer, el sello que han montado los del Malsonando para publicar el pequeño disco del sevillano; el salto a una multi de los granadinos, aunque con margen de maniobra; el concierto de Los 40 de estos, en el que tocan ‘La caja del diablo’ durante casi media hora. Qué pena no haber podido estar allí y ver las caras que irían poniendo los asistentes.

No eran los primeros grupos alternativos que te dejaban huella: habían pasado por allí ya Stone Roses, Nirvana, My Bloody Valentine, Pixies, Dinosaur Jr… Incluso, a nivel local, Surfin’ Bichos y Beef. Pero podemos decir que Los Planetas y Sr Chinarro fueron la gota definitiva. Una gota que se hizo mar poco a poco y derivó en cosas que entonces comenzaban a intuirse pero que no eran ni mucho menos “obligatorias”. Como un rock andaluz que no tuviese que sonar flamenco, aunque pudiese hacerlo si le apetecía. O como un rock indie o alternativo o como queramos llamarlo que tuviese letras en castellano y estas no solo no diesen vergüenza, sino que pudieran codearse sin complejos con la producción de escritores “serios”.

O como esa oleada de grupos que vinieron después y que es posible que no existiesen, al menos de la manera en que han pasado por la historia del rock español, sin estos precedentes. Nunca sabremos dónde habrían sacado todos sus discos grupos como por ejemplo Migala, una de las mejores cosas que le ha pasado a la música, si no en Acuarela, ese sello nacido para publicar la música que le gustaba a Jesús Llorente y nadie más se atrevía a editar, y cuya primera referencia fue Sr Chinarro. Tampoco, si hoy podríamos disfrutar de las canciones de una banda tan fundamental en la música actual como Grupo de Expertos Solynieve.

Pero entonces, nada de esto se intuía. Ni hacía falta. Se trataba de disfrutar de la música, de escuchar discos e ir a conciertos. Que tras uno malo, o regular, vendrían dos geniales. Como el de presentación de ‘Una semana en el motor de un autobús’ en la sala Canciller de Madrid, o el de ‘El por qué de mis peinados’, con precisamente Migala abriendo la noche, en la también madrileña sala El Sol… Solo de eso, disfrutar de la música, de las guitarras, los bajos, las baterías, los teclados, las voces. Las letras.

Y verlos crecer, editar nuevos álbumes, cambiar de discográfica, ganar fans, perder fans, estar más o menos inspirados, evolucionar. Sobre todo, evolucionar; siempre adelante, sin perder la esencia. Sin miedo al cambio, porque lo contrario es estancamiento. Y para llegar del ‘Pequeño Circo’ a la ‘Perspectiva caballera’ o del ‘Medusa’ a ‘Una ópera egipcia’, pasando por todo lo que se ha pasado, hay que valer. Mucho.

Al final, en definitiva, no era cuestión de quiénes son mejores ni quiénes los primeros, sino de quiénes son tus mejores y tus primeros, los que te inoculan ese virus recurrente por la música entendida de cierta manera; los que se aferran a tu experiencia y acaban siendo cómplices inadvertidos de triunfos y derrotas; a los que has vuelto una y otra vez a lo largo de dos décadas para recuperar el estado de ánimo necesario para la ocasión, sea de finales de invierno o de principios de otoño. Porque quizá no inventaran nada, y hubiera quienes lo hacían mejor; pero estos fueron los que te lo contaron con el sonido y las ideas que a ti te hacían salir de tu mundo para entrar en el suyo, algo tan complicado de lograr.

Ni Sr Chinarro ni Los Planetas son los mismos grupos que cuando publicaron sus primeros trabajos en aquel lejano 1993; por suerte, son esos mismos grupos pero con el añadido de todas sus cumbres y pendientes; de todo lo aprendido y destilado. ‘Corrientes circulares en el tiempo’. ‘Del montón’. ‘Alegrías del incendio’. ‘Su mapamundi, gracias’. ‘Si está bien’. ‘El rayo verde’… Y tantas como para que el sevillano y los granadinos permanezcan en lo más alto del rock andaluz… y español. Y sigamos esperando cada lanzamiento con el mismo ansia de cuando estudiantes; y sonriamos con una mueca cómplice con cada nuevo hito mientras pensamos: “¡Qué cabrones! Lo han vuelto a hacer”.

(Artículo publicado originalmente en ‘Virgen Extra’, primer número en papel de  la revista de cultura andaluza contemporánea secretOlivo. En esta versión, con las ilustraciones de Javier Blanco que en su momento quedaron inéditas).

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