¿Qué ha quedado del legado de Jesús de Perceval?

Con una visita guiada por las siete salas del Museo Doña Pakyta y la inauguración oficial del museo virtual que aumenta el espacio expositivo más allá de las habitaciones del propio centro, concluían el pasado 15 de mayo los actos conmemorativos del centenario de Jesús Pérez de Perceval. Una serie de actos oficiales que han recuperado para los ciudadanos la memoria del artista que puso a Almería en el centro de la vanguardia artística a mediados del siglo XX, dotó a la provincia de su símbolo más reconocido internacionalmente y sentó las bases de buena parte de lo que hoy en día atrae a los foráneos hasta estas tierras. 

En el primero de los actos, una mesa redonda con intervenciones de María Dolores Durán, que presentaba su libro sobre el artista, la profesora de Historia del Arte Gloria Espinosa, el fotógrafo Carlos Pérez Siquier y el abogado y exvicepresidente de la Diputación de Almería Fausto Romero-Miura, que fue gran amigo de Perceval y con quien mantuvo una correspondencia por carta durante décadas, este último finalizó su intervención lamentando que todo lo que Perceval había aportado a la cultura y sociedad almerienses haya “quedado en el olvido”. En declaraciones a ‘Foco Sur’, mantiene la misma postura: “A mi juicio, no queda nada del legado indaliano”.

¿Y cuál es ese legado? ¿Qué aportaron a la cultura y la sociedad de Almería Jesús Pérez de Perceval y su Movimiento Indaliano? Según Fausto Romero-Miura, “su gran mérito fue el de actuar como despertador de una Almería que, entonces, no estaba dormida sino, sencillamente, muerta”. Y añade, citando al propio artista: “El Movimiento Indaliano fue el impulso dado a un pueblo para ser capaces de sentir de una nueva manera. Almería vivía con un atraso tremendo con respecto al mundo; no entraban los aires del mundo en Almería… Era preciso crear, inventar, esos aires nuevos para poder respirar. Y ese aire es el que nosotros intentamos formar, para que Almería caminase”.

Recuperar la Historia

En la misma línea, el abogado Jesús Ruz Pérez de Perceval, nieto del artista, considera que “gracias a Perceval se rompe con la cultura academicista o decimonónica, casi de receta, que se venía desarrollando en Almería desde principios del XIX”. En este sentido, Ruz insiste en que Perceval “enfatiza nuestra cultura milenaria e introduce un nuevo Humanismo que va a recuperar la Historia propia y destacar el paisaje y valores característicos de esta tierra para convertirlos en protagonistas de la creación artística, literaria o filosófica”. El resultado de esta experiencia fue que “se dotó a los almerienses de un orgullo y autosuficiencia antes inexistentes, debido en gran medida a la histórica dependencia de Granada o Murcia, sentimientos con los que poder afrontar con valentía cualquier reto, ya fuese artístico, científico, empresarial o de otra índole”, en palabras de Ruz, que concluye afirmando que “desde entonces, Almería iba a ser sinónimo de cultura y de creación”.

Así, Jesús Pérez de Perceval “logró ilusionar en su proyecto, casi programa, a toda la provincia y despertar una ilusión casi utópica en las potencialidades de Almería, en la autoestima de Almería, que dejó de sentirse, por una década, la cenicienta”, afirma Fausto Romero-Miura. Ese proyecto, el de reivindicar lo mediterráneo y la historia de Almería, tuvo como punta de lanza al Movimiento Indaliano, el grupo de artistas almerienses que apadrinó y parte de cuya producción ocupa un lugar de preferencia en el recién inaugurado Museo de Arte Doña Pakyta: de las siete salas que tiene, tres están dedicadas a los indalianos y otra, a aquellos pintores que estuvieron relacionados con ellos. El museo exhibe obras de siete miembros del Movimiento Indaliano: Cantón Checa, Capuleto, Cañadas, Alcaraz, López Díaz, Miguel Rueda y Jesús de Perceval. De este, hay cinco pinturas: ‘El poeta almeriense Villaespesa’ (1947), ‘La Alcazaba vista desde atrás’ (1965; una obra que muestra el humor y el gusto por la provocación del artista), ‘Bodegón de la bahía’ (1968), ‘Barranco del Culebro’ (1970) y ‘Almería, alegría del mar’ (1971). El museo virtual amplía la selección hasta las 25 obras.

En la inauguración de este museo virtual, el director del centro, José Manuel Martín, afirmaba que “teníamos muy claro que queríamos hacer notar por encima que cualquier otra cosa, dentro del Movimiento Indaliano, a Jesús de Perceval y a esos seis pintores que lo van a acompañar durante esos años maravillosos, únicos para el arte almeriense, porque es cuando el arte almeriense va a salir de la provincia, van a hacer que en Madrid suene Almería, que el arte almeriense llegue hasta allí”.

El primer movimiento de vanguardia de España

Jesús Ruz ahonda en esta idea cuando recuerda que “el Movimiento Indaliano, pese a que aquí se tiende hoy a analizarlo desde un punto de vista local o provincial, fue una de las corrientes artísticas más consolidadas en España en las décadas siguientes a la posguerra, y la única que ha conocido la historia artística de Almería”. Incluso, como contaba José Manuel Martín, en los libros de Historia del Arte “siempre se cita al Movimiento Indaliano como el primer movimiento de vanguardia que se da en España”. Asimismo, Ruz afirma que “todos los artistas almerienses más destacados del siglo XX pertenecieron al Movimiento o estuvieron influenciados por sus postulados”.

Jesús de Perceval decía que “después de lo indaliano, Almería siente de otra manera, piensa de otra manera, actúa de otra manera, porque abrió los ojos. Almería vivía con los ojos entornados y, la Cultura está en abrir los ojos. Nosotros le hemos dado a Almería el despertar. Almería tenía un exceso de complejo -y de estado- de inferioridad, de dependencia… Almería era una colonia dentro de España y, los almerienses, colonos… Almería despierta de nuevo, adquiere una conciencia de existir, una conciencia de valer. Esto es lo que le ha dado el Movimiento indaliano a Almería”. Lo cuenta a ‘Foco Sur’ Fausto Romero-Miura, que no obstante considera que el legado se perdió y “Almería volvió a dormirse”.

Buena parte de ese despertar de la sociedad fue debido a las tertulias asociadas al Movimiento Indaliano. Debates y conversaciones sobre asuntos diversos, que reunían a lo más granado de la cultura almeriense, aunque no solo. “En la misma tertulia te podías encontrar a un médico, a un historiador, a un escritor, a un pintor o a un poeta, pero también a uno que comerciaba con gallinas, que decía con un poquito de humor su dinero se lo había dado la pluma”, explica Javier Pérez de Perceval, nieto del artista, que añade que “las tertulias no eran un espacio cerrado, por eso se hacían en el exterior de las cafeterías, donde circulaba gente”.

Javier también es de la opinión de que hoy poco queda del legado de su abuelo: “Aquí no ha germinado no porque no exista una mente capaz de pensar y de asimilar el conocimiento, sino porque existe otro tipo de obra final, rápida, que no compromete y de duración estipulada. Algo nace un día, se hace la foto del día, el acto dura un determinado tiempo” y luego se olvida. Además, añade que “hoy no interesa que haya tertulia porque la tertulia ayuda a discriminar, a tener sentido crítico, a observar puntos de vista y, por tanto, a debatir” y concluye asegurando que “la sociedad almeriense tiene apetito pero le dan golosinas en vez de carne”.

“Jesús de Perceval no era un pintor, ni un escultor, ni era un constructor de retablos, ni era un fotógrafo… Era todo eso y mucho más”, afirmaba José Manuel Martín al inaugurar el museo virtual. Y es que aunque sea conocido, como reza la placa colocada en el número 19 de la calle Eduardo Pérez, su casa natal, por ser el “célebre pintor y escultor Jesús de Perceval, fundador del movimiento indaliano”, Almería tiene razones incluso fuera del mundo de la cultura para estarle agradecido a uno de sus ‘hijos predilectos’.

El símbolo de Almería

Desde luego, la más conocida es haber creado el Indalo, el símbolo de la provincia, reconocido más allá de nuestras fronteras. Incluso, como dice Jesús Ruz, “también se identifica con España en el extranjero”. Para él, el Indalo es posiblemente “la creación más significativa de Perceval por la intencionalidad que encierra y por los positivos resultados”, ya que “dotó a los almerienses de un símbolo que no sólo los conectaba con su más antigua Historia sino que los hermanaba. Todos, sin excepción, lo adoptaron como tal, artistas, empresas, asociaciones, instituciones públicas, cooperativas, pues simbolizaba las bondades y peculiaridades de esta tierra”.

Pero hay más. Como recuerda Jesús Ruz, “todas las facetas de la vida almeriense se vieron positivamente afectadas”. Entre ellas, una de las que más se vio favorecida fue el turismo, que “irrumpió en Almería gracias a la difusión indaliana de sus paisajes y desiertos ‘lunares’, sus playas vírgenes o sus escenarios de leyenda, tragedia y misterio”, explica el nieto del artista. El mismo Ruz afirma que “el Parque Natural de Cabo de Gata o Mojácar no pueden entenderse sin Jesús de Perceval”, que no solo situó allí el origen del Indalo, sino que “llevó a artistas, cineastas o escritores de reconocida fama para mostrarle los encantos originarios de Almería, convirtiéndose en el mejor ‘embajador’ que hemos conocido”. Asimismo, Ruz revela que, antes de que Almería fuese ‘tierra de cine’, su abuelo, “junto al productor Sobrado de Ónega, rodó en 1940 ‘Mojácar, la primera película-documental que dio a conocer aquellas latitudes así como los desiertos de Tabernas”.

Jesús Ruz destaca también la labor para “concienciar a los almerienses del valor de su patrimonio, antes totalmente despreciado u olvidado, y la necesidad de salvaguardarlo”. Y recuerda que la intervención de su abuelo fue fundamental para “salvar del derribo al Teatro Cervantes y el Círculo Mercantil, el mihrab califal de la iglesia de San Juan, la torre nazarí de Santa Fe y diferentes yacimientos arqueológicos de la provincia”. Una labor que  incluso supuso que el artista sacrificara “su fama y proyección internacional por su obsesión con Almería, por mejorar, dignificar y dar a conocer al Mundo esta tierra”.

Razones todas ellas más que suficientes como para que se lleve a cabo la instalación de un monumento y escultura a Perceval aprobados en 1992 por el Ayuntamiento pero que “a día de hoy sigue sin hacerse”, según recuerda Ruz. O para, “llevar a los colegios, institutos y universidades el estudio de la figura de Perceval y el Movimiento Indaliano, de modo que los más jóvenes puedan conocer su importancia y, por qué no, seguir sus ejemplos, pues los valores que propugnaban son atemporales y siguen teniendo su eficacia hoy día”. Así, incluso pudiera aparecer “un nuevo Perceval o un nuevo y carismático agitador cultural”, en palabras de Fausto Romero-Miura, “que tomase, sin celos, su testigo en la carrera de relevos de la cultura, y continuase su labor ‘apostólica’”.

(Reportaje publicado en el número de julio de 2015 de la revista ‘Foco Sur’. Puedes descargarlo aquí en pdf).

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