Ideas insólitas ‘made in Almería’

Dice el tópico que cuando se habla de emprendedores en Almería, en realidad se está haciendo referencia a alguien que ha puesto un bar o montado un invernadero. Sin embargo, la provincia está llena de ejemplos de ideas de negocio originales, que transitan en la vanguardia de las nuevas tecnologías, proponen alternativas a problemas que hasta ahora solo se afrontaban de manera clásica o que han buscado y encontrado un nicho donde pocos creían que había algo que rascar. 

Así, encontramos pioneros en el tratamiento de problemas de salud mediante realidad virtual, o de monitorización en tiempo real para solventar problemas de rendimiento deportivo, por una parte. Pero también, soluciones alternativas al problema de vivienda, al del vestuario para eventos y celebraciones, o al de cómo tocar la guitarra durante un concierto de manera cómoda. Incluso hay quienes se prestan a cuidar hasta la última coma o tilde de un texto, sea creativo o institucional, como modelo de negocio.

Son empresas dedicadas a actividades con las que es difícil en principio imaginar que uno se pueda ganar la vida o, también, con los que cuesta creer que se pueda salir adelante si no se reside en California. Este es el caso de RealTrack Systems, una empresa que lleva siete años a la vanguardia internacional de la monitorización en tiempo real de variables físicas y fisiológicas aplicadas al campo del deporte y la salud. Su dispositivo Wimu forma parte del entrenamiento de prestigiosas entidades como la selección nacional rusa de fútbol o los clubes CSKA de Moscú, Getafe y, también, el Almería.

Lo curioso de RealTrack Systems es que nació casi de casualidad y en una época que, aunque reciente, es casi prehistoria si nos circunscribimos al ámbito de las nuevas tecnologías. “Antes de montar esta empresa, Carlos Padilla y yo trabajábamos juntos en otra empresa de él, que aun mantiene, CIM, que se dedica a hacer  multimedia y aplicaciones online”, explica Isabel Pérez, gerente de la empresa. “En 2003 decidimos hacer una aplicación para monitorizar personas que disponían de un dispositivo móvil de la época, o Nokia con sistema operativo Symbian o Windows Mobile, en dispositivos tipo PDA de las antiguas”, añade.

La pregunta que lo cambió todo

“La aplicación, que se llamaba RealTrack Mobile, se dedicaba a monitorizar a la persona y ver en un servidor, en tiempo real, dónde estaba ubicada mediante localización GPS”, prosigue. Aunque al principio “no la destinamos al deporte”, fue una conversación casual con un amigo la que provocó el clic que acabó derivando en la empresa tal cual es hoy. El amigo, hoy socio de RealTrack Systems, preguntó qué resultados se obtendrían si jugaba un partido de fútbol con un móvil encima que estuviese ejecutando la aplicación. “Nunca nos lo habíamos planteado”, reconoce Isabel Pérez, “pero desde la pregunta hasta que hicimos la prueba no pasaron ni 24 horas. Quedamos con un equipo de fútbol de Tercera División, nos llevamos todos los móviles que teníamos, les pusimos uno a cada jugador y vimos que salía todo el campo de fútbol con las distancias recorridas por los jugadores, las velocidades. Alucinamos, porque en esa época no se daba esa información por la tele como ahora, que la dan con vídeo. Y lo poco que había no era en tiempo real, que era como lo estábamos viendo nosotros”.

Nacía así el embrión de lo que ya en 2008, tres años después de aquella prueba, sería la actual RealTrack Systems. En ese tiempo, desarrollaron la aplicación, la probaron con dispositivos GPS y tuvieron que superar que quebrara la empresa finlandesa que les había provisto con los primeros dispositivos que aprovechaban las características del software, justo cuando habían recibido su primer pedido, de 20 unidades. Ante esa situación, optaron por tirarse a la piscina y montar una empresa dedicada en exclusiva a ese software pero, ya que estaban, iban a diseñar también su propio dispositivo. El resultado fue Wimu, un aparato que hoy en día “tiene unos 20 sensores, el GPS es solo uno de ellos, cuatro tipos de acelerómetros, giroscopios”, cuenta Isabel Pérez, que añade que en las pruebas posteriores se dieron cuenta de que “no iba a ser solo para fútbol, cuando había muchísimas disciplinas deportivas en las que interesa medir, ni solo en deporte, también en el ámbito de la salud o la fisioterapia”.

Entre quienes utilizan Wimu fuera del mundo del fútbol destacan entidades del prestigio del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, la Universidad de Cardiff, una referencia mundial en estudios deportivos, los medallistas olímpicos de kayak Saúl y Perucho e incluso profesionales ajenos al mundo del deporte. “Juan Francisco Padilla, el guitarrista almeriense, usa Wimu para hacer composiciones para películas”, relata Isabel Pérez, que cuenta que tienen también un cliente suizo que utiliza Wimu para hacer ‘performances’, proyectando luces en función de los movimientos de un bailarín. “Si le echas imaginación, Wimu lo puedes utilizar de mil maneras”, concluye. Esto es así porque el dispositivo mide tres tipos de parámetros, fisiológicos, cinemáticos y tácticos, y se puede utilizar de manera individual o conectando varios para deportes de equipo; incluso se puede hacer que mida el movimiento no del deportista, sino del aparato que este maneja.

Hoy en día, RealTrack Systems la forman los cuatro socios fundadores, Carlos Padilla, informático, José Pino, doctor en Ciencias del Deporte (el amigo que hizo la pregunta que lo originó todo), José Antonio Pérez Segura, ingeniero industrial, e Isabel Pérez, de Empresariales, “cuatro perfiles muy diferentes pero muy complementarios”, afirma esta última, que revela que la inversión asciende ya al millón de euros y que la empresa funciona gracias al empuje de ellos más su equipo de trece empleados, entre los que hay ingenieros informáticos, gente de INEF y especialistas en comercio internacional, y que han aportado “mucho trabajo y sacrificio”, porque “desde Almería es muy difícil hacer tecnología, no porque el entorno sea desfavorable, sino porque no existe”.

Realidad virtual para la salud

En este entorno desfavorable, destaca también una joven empresa que lleva desde el año pasado generando expectación: Neurodigital. Desde el Parque Científico-Tecnológico de Almería (PITA), están empeñados en aportar al campo de la salud soluciones procedentes de algo en principio tan poco relacionado con él como la realidad virtual y la realidad aumentada. Por ejemplo, con AmbliOK, un juego de realidad virtual diseñado para curar el ojo vago. O con el revolucionario Glove One, un guante para añadir sentido del tacto a la realidad virtual y que facilita poder utilizar esta para rehabilitación fisioterapéutica y en tratamientos de psicología.

“Cuando tratas con pacientes, necesitas que la experiencia sea inmersiva”, explica Luis Castillo, CEO de Neurodigital, sobre la necesidad que les empujó a diseñar el Glove One. “Teníamos la parte visual y auditiva, pero la gente necesitaba poder tocar”, añade. Dispositivos similares ya existen, pero no son accesibles al común de los mortales con precios que oscilan entre los 12.500 y los 27.000 euros. El Glove One, que está a punto de salir al mercado, lo hará con un precio de 199 euros.

La historia de Neurodigital es la de dos perfiles tan aparentemente distintos como los de Luis Castillo, ingeniero informático, y Francisco Nieto, psicólogo y neurocientífico. Ambos tuvieron la idea de unir sus campos de experiencia para facilitar la vida a cierto tipo de pacientes. Así, Castillo cuenta que “la misión de la empresa es socializar los avances médicos usando la realidad virtual”, ya que los métodos tradicionales son de difícil acceso para determinados pacientes, “por dinero o porque son dependientes y no se pueden mover, y con la realidad virtual pueden hacerlo desde casa”. Hoy, cuentan ya con 15 empleados, “la mayoría de Almería, incluso recuperados de fuera”, explica Castillo, que afirma que “es muy importante apostar por el talento local, y en Almería hay muy buenos profesionales”.

Otro de los productos en los que está trabajando la empresa, que está aun en fase de start-up, es Vire, un software basado en algoritmos que monitoriza a un paciente mediante la Kinect de Microsoft para personalizar el tratamiento de rehabilitación que este necesita. Y otro es Snoezelen, una cámara inmersiva para tratamiento psicológico, como las usadas en terapias reales, solo que, en este caso, es virtual.

En Neurodigital confían en el potencial de su campo de actuación, que aun está naciendo pero ante el que son optimistas los mercados. Así, la empresa suiza Digi-capital estima que para 2020 el volumen de negocio de ambos tipos de ‘realidades alternativas’, la virtual y la aumentada, rondará los 150.000 millones de dólares. “Somos optimistas porque nos basamos en métricas como las de Oculus Rift”, asegura Castillo, haciendo referencia al dispositivo de realidad virtual adquirido hace un año por Facebook, que prevé vender un millón de unidades de la primera versión del producto, cuya fecha de salida está prevista para la segunda mitad de este año. Con esas cifras, en Neurodigital encaran el futuro con optimismo, puesto que, como asegura Luis Castillo, “cualquier usuario de realidad virtual es usuario potencial de nuestros productos”.

Sectores productivos

Almería tiene, fuera del sector agrario, que es el motor económico de la provincia, 39.539 empresas, según explica a ‘Foco Sur’ José Cano García, presidente de Asempal, la Confederación Empresarial de la Provincia de Almería. En su opinión, las áreas donde hay mayor oportunidad de negocio en la provincia son “todas las que aporten valor a nuestros sectores productivos, sea en agricultura, turismo, industria, internacionalización o servicios”. Y pone como ejemplos campos como “biotecnología, eficiencia energética, seguridad alimentaria, gestión del agua, formación en idiomas, mejora de procesos de producción, robótica”, en los que los “ejes transversales comunes” serían “las nuevas tecnologías, la comunicación e Internet”. Asimismo, Cano García da las claves para que una empresa nazca con posibilidades de éxito: “Si tu idea conjuga la innovación con las oportunidades del mercado, eres el primero en ponerla en marcha, tienes coraje, eres persistente y te apoyas en una buena gestión, la aventura de emprender y crear una empresa es iniciar un viaje digno de vivirlo”. Unas claves que se han dado en las empresas mencionadas, pero también en otras como Xilacurve.

En esta compañía se dedican a la bioconstrucción, carpintería, ebanistería y estructuras de madera, buscando el “equilibrio entre lo económico, lo ecológico y lo social”. Radicada en Serón, nació de una idea de  Juan José Campos, carpintero ebanista, a la que dio forma junto a Javier Cejudo, ingeniero industrial. El producto que fabrican es el Xiglú, un sistema modular de viviendas, inspiradas en el iglú, pero en madera. “Vimos que existe una tendencia clara en el mundo del hábitat: deben ser flexibles y sostenibles”, explica Javier Cejudo sobre el proceso que les llevó a diseñar este producto. “Concluimos que la forma de cúpula semiesférica y la madera debían ser las protagonistas, por las ventajas que ofrecen a la hora de reducir el impacto ambiental y de crear un sistema de edificación muy versátil”, añade.

Desde esta localidad de la sierra almeriense, Xilacurve está vendiendo sus Xiglús a particulares que “buscan una vivienda habitual o segunda residencia”, aunque también se están introduciendo en “en el sector turismo, donde tenemos bastantes proyectos en fase de desarrollo”. Asimismo, “diversos proyectos de centro educativos alternativos, que buscan metodologías como Waldorf o Montessori, se han interesado por el sistema Xiglú”, relata Cejudo, que añade que “también hay interés por parte de asociaciones y colectivos sociales que necesitan edificios con una excelente accesibilidad”. Además, la empresa continúa “realizando trabajos en madera bajo pedido y a medida de carpintería, ebanistería y estructuras de madera”.

Un dispositivo revolucionario para guitarras

La madera también es el material de trabajo de José Salinas, aunque dentro de un ámbito completamente distinto. Este profesor de Música ha diseñado un dispositivo, el Apoy, con el que “se puede sujetar la guitarra mediante tres puntos de apoyo que la sujetan perfectamente al cuerpo, el antebrazo, la pierna derecha, sobre la que descansa el aro mayor, y el pecho”, explica. “La columna vertebral del guitarrista se mantiene recta con esta posición y se evitan los habituales dolores de espalda, incluso permite apoyar la espalda en el respaldo de la silla durante las largas horas de estudio”, añade.

El Apoy ha tenido una buena acogida en el sector al que va dirigido, tanto que ha estado presente en la Feria de la Música de Frankfurt el pasado mes de abril. “Los guitarristas notan la comodidad de tener el brazo descansado y luego el aumento de sonoridad les sorprende gratamente”, cuenta Salinas, que explica que el viaje a Alemania surgió gracias a que Felipe Conde, “conocido a nivel mundial por ser el autor de las guitarras con que tocaba Paco de Lucía, al probar Apoy y ver lo sorprendente del invento me propuso exponerlo en su ‘stand’ de la Feria de Frankfurt, para darlo a conocer a todo el mundo”. De allí ha vuelto con buenas expectativas: “Hay un distribuidor musical a nivel nacional que se está encargando de venderlo en España, Baffin Cibeles, y estoy pendiente de que lo vea un importante distribuidor a nivel europeo y decida si lo distribuye”.

Innovación y coraje para poner en marcha la idea, como explicaba García Cano, están detrás de estas iniciativas, muchas de ellas apoyadas por las distintas sedes del Centro Andaluz de Desarrollo Empresarial de la provincia. También es el caso de otras como Palabrarte, empresa que nació para corregir textos profesionales y que va creciendo hacia los cursos especializados de oratoria y la asesoría de guiones de cine; Txano, una firma de moda personalizada que diseña ropa y complementos para bodas y celebraciones a gusto del cliente; Lamaneta, un portal online especializado en el mundo de las motos clásicas; o Tiempo de Lenguas, una academia virtual a domicilio: desde un portal de internet, puedes contratar a tu profesor particular de idiomas como inglés, francés, portugués, alemán, chino, rumano e italiano, entre otros. Empresas que vienen a demostrar que Almería también es cuna de ideas de negocio originales y rentables.

Arriesgarse para convertir en realidad los sueños

A Ángeles Moreno, una fatalidad le dio el coraje que necesitaba para dar un volantazo a su vida, algo que llevaba tiempo deseando con fuerzas. Con poco más de 30 años y dos niños, le diagnosticaron un cáncer. Entonces trabajaba en el sector de la agricultura. No había terminado los estudios de bachillerato, pero sabía que lo que más le gustaba en el mundo era escribir. Así que al enterarse de la mala noticia, una pregunta comenzó a resonar en su cabeza: “¿Por qué me voy a ir de esta tierra sin hacer lo que me da la gana?”. Así que, mientras se curaba de la enfermedad, enlazó los estudios de instituto con la carrera de Filología, que comenzó “con 38 años”, y, cuando hubo terminado, se matriculó en un Máster de Comunicación Social. Con la formación completada, llegó la hora de fundar su propia empresa: Palabrarte.

“Lo que me gusta es la comunicación, aunque la empresa en principio era de correcciones”, explica Ángeles, que montó Palabrarte hace dos años, acogida en el vivero de empresas que el CADE Almería tiene en la Cámara de Comercio. Allí permaneció año y medio y, desde hace pocos meses, tiene sus oficinas en el PITA. “Lo más difícil al principio es darte a conocer, así que empecé con empresas de agricultura, corrigiendo páginas web y artículos”, cuenta, “luego empecé a dar cursos de oratoria y ahora corrijo novelas, que es lo que más me gusta”.

Aunque los comienzos fueron duros, como en toda empresa, reconoce que la decisión de cambiar de vida fue fundamental: “Hago aquello para lo que he nacido y para eso no hay dinero. No me arrepiento”. Además, el trabajo ha dado sus frutos: “Yo estoy empezando a funcionar ahora, después de llevar dos años trabajando muchísimas horas”, explica, y añade que incluso está “un poco desbordada”, tanto como para plantearse “coger un becario”. Y aunque en principio Palabrarte nació como empresa para corregir textos, ahora “sobre todo estoy viendo salidas en el tema de los cursos, que algunos me han salido a raíz de hacer correcciones”. Un ejemplo de cómo ir adecuándose a las demandas de la clientela para encontrar un nicho de mercado. La mayoría de sus clientes, además, “son de fuera, de Madrid y Barcelona, son los que más confianza tienen en mí”.

El trabajo le ha traído además otras satisfacciones, como que en abril de 2014 le concedieran el premio Centinela del Lenguaje que otorga la Universidad de Sevilla. O la edición, en 2013, de su primer poemario, ‘Tinta de limón’. O que ahora esté trabajando “en la posibilidad de corregir un guion para una película”, trabajo para el que le han llamado desde una productora madrileña. Cosas con las que soñaba y veía, si no imposibles, sí lejanas. Ahora, a sus 49 años, es uno de los mejores ejemplos de que arriesgarse y esforzarse es la vía para ver los sueños convertidos en realidad.

(Reportaje publicado en el número de mayo de 2015 en la revista ‘Foco Sur’. Puedes descargarlo aquí en pdf).

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