¿Volverá a ser Almería tierra de cine?

Si miramos los títulos de crédito de los rodajes que durante los últimos años están pasando por la provincia de Almería, parece innegable que esta va camino de afianzarse de nuevo como el plató europeo de las grandes (y no tan grandes) producciones nacionales e internacionales. Productores, directores e intérpretes de la categoría o la fama de Ridley Scott, David Trueba, Daniel Monzón, Kevin Reynolds, Claudia Cardinale, Imanol Uribe, Christian Bale, Javier Cámara, Elena Anaya o Joseph Fiennes suponen solo una pequeña muestra de las personalidades del mundo del cine que han pisado el desierto de Tabernas, las calles del Casco Histórico o las playas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar en los últimos tiempos. Y en nada tomarán el relevo Kike Maíllo, Luis Tosar y Mario Casas. Parece, pues, que poco a poco el tren del cine comienza a ponerse en marcha en Almería, y que en unos años tendremos una industria que generará empleos y atraerá el turismo, gracias a las particularidades de unas localizaciones y una luz difíciles de encontrar en otra parte. Pero ¿basta con esto para que Almería vuelva a ser tierra de cine? ¿Tiene la provincia todo lo necesario para poner en marcha y, sobre todo, afianzar una industria de este tipo? 

Hacer cine es una actividad compleja, que mueve mucho dinero y moviliza a una amplia gama de profesionales. Desde los más evidentes, como el equipo técnico o los propios actores, protagonistas, secundarios o extras, hasta los quizás no tan obvios, como transportistas, cocineros, diseñadores de decorados y personal de apoyo local a la producción. De todos estos, Almería cuenta con una representación de trabajadores que vienen demostrando sus cualidades producción tras producción, aunque ellos mismos consideran que con eso no basta, ni con las características geográficas y climáticas de la provincia. Aun falta por hacer, sobre todo en cuestiones de infraestructuras y burocracia.

Fernando Contreras, premio Asfaan

Uno de los profesionales más destacados y alabados por sus compañeros es Fernando Contreras. Carpintero de profesión, lleva más de 40 años trabajando en producciones cinematográficas haciendo decorados. La última película a la que ha aportado su conocimiento es ‘Clavius’, la superproducción de Hollywood dirigida por Kevin Reynolds (‘Robin Hood, príncipe de los ladrones’, ‘Waterworld’), para la que su empresa, Carpintería Fernando Contreras Decorados de Cine, ha creado un castillo en piedra cuya calidad dejó impresionados a productores e, incluso, al mismo director de arte de la película. Su hijo Fernando, diseñador de decorados en la empresa familiar de Tabernas, explica que “cuando haces decorados de mucho volumen con aspecto de piedra, normalmente se hace en corcho, pero un productor de Madrid vino con la idea de usar cemento proyectado, con las máquinas de hacer el estucado de las fachadas de edificios, que es un sistema que te permite esculpir antes de que se seque el cemento, con lo que el acabado es mejor, más realista”. El resultado fue tal que “la gente de Madrid y el diseñador de producción italiano acabaron muy contentos”, añade.

Por su trabajo en esta y tantas otras películas, como ‘Lawrence de Arabia’, ‘Por un puñado de dólares’, ‘800 Balas’ o ‘Exodus: Dioses y Reyes’, Fernando Contreras ha sido galardonado con el Premio Asfaan en el festival Almería en Corto 2014, un reconocimiento por el que da “las gracias aunque llega un poco tarde, sobre todo por todo el trabajo que he generado, y nunca me han reconocido nada. Me satisface muchísimo, pero tendría que haber venido antes”, explica a Foco Sur. Y matiza que “claro que me reconforta porque es un trabajo de muchísimos años. Somos la zona oscura del cine, los que nunca salimos”.

“Fernando Contreras es muy trabajador, aprende todo rápido y no se acobarda por cosas nuevas. Podría estar trabajando en cualquier multinacional”, afirma contundente Rafael Molina, especialista, actor y empresario, dueño de uno de los poblados del Oeste que hay en el desierto de Tabernas, Fort Bravo. Molina es otro de los trabajadores del cine que ha vivido tanto la época dorada de los años sesenta como este nuevo resurgir. Él ha trabajado haciendo “de romano, de vaquero, de terrorista” en producciones nacionales e internacionales. Y ahora, retirado durante las últimas dos décadas de su faceta de actor, participa en las producciones que se realizan en Almería alquilando animales, como caballos o camellos, o el propio poblado cuando se trata de un western. Una de estas últimas fue la película de Álex de la Iglesia ‘800 Balas’, que “se hizo en nuestro poblado, todo el material era nuestro”.

Mucho trabajo y poco beneficio

Otro veterano de la industria paralela al cine es Antonio Gázquez, quien en su restaurante Las Eras, de Tabernas, ha dado de comer a buena parte de los directores y actores que han trabajado en Almería desde los años sesenta. Este mismo verano ha alojado a la actriz Claudia Cardinale, que regresaba 46 años después a los escenarios donde protagonizó, junto a Henry Fonda y Charles Bronson (“el actor que más arraigo tuvo con Almería, que además era simpatiquísimo”, según Gázquez), ‘Hasta que llegó su hora’, de Sergio Leone, y recordaba al entonces joven Antonio. La italiana ha participado en el rodaje de ‘Once upon a time in a Western’, una producción hispano-búlgara.

“Rara es la semana que no hay una productora buscando localizaciones”, cuenta Antonio Gázquez, que es uno de los profesionales que estuvo involucrado hace un año en la producción de ‘Exodus’, poniendo una carpa donde el equipo de rodaje comía e incluso cocinando para el director y protagonistas, que reponían fuerzas en Las Eras. El catering, a lo que sí se dedicó en los sesenta, ya no lo ofrece porque “da mucho trabajo y poco beneficio”.

Fotograma de 'Exodus', con decorado de Fernando Contreras al fondo.
Fotograma de ‘Exodus’, con decorado de Fernando Contreras al fondo.

En la gran mayoría de rodajes que se llevan a cabo en España, el catering es cosa de una empresa madrileña, Catering Rafael, que tiene una dilatada experiencia en el sector audiovisual. Aunque cuando han venido a Almería, con el equipo de ‘Exodus’ o el de ‘Clavius’, han contado con la ayuda de otro profesional almeriense de los fogones: Antonio Abad, dueño del restaurante Abad, de Padules. En concreto, en ‘Exodus’ “servíamos envasado en raciones individuales y además caliente. Los envasamos en bandejas termoselladas, luego lo calentamos, con un golpe de calor, porque la comida se servía a las once de la mañana y no se sabía cuándo se consumía, cuando dijera el director”, explica Abad, que además recuerda la dificultad de hacer un menú para tanta gente (“había veces que llamaban a las diez de la noche y nos decían que al día siguiente eran 500 para comer”) cuando además hay que tener en cuenta alergias e intolerancias, o que hay vegetarianos y alimentos prohibidos por cuestiones religiosas.

Aprender haciendo cine

“En ningún sitio te enseñan qué es un driver, o un runner, o un eléctrico. Eso se aprende haciendo cine”, afirma Luis Serrano, director de Almería en Corto, el festival internacional de cortometrajes, que del 2 al 6 de diciembre celebra su 13ª edición con el miembro de Monty Python Terry Gilliam (director de ‘El rey pescador’, ’Brazil’ y, en Almería, ‘Las aventuras del barón Munchausen’) como invitado de honor. Serrano, que también es director de la Escuela de Imagen y Sonido EISO, se muestra optimista en cuanto al futuro de Almería como tierra de cine, porque “a partir de estos rodajes recientes, que prácticamente ha habido uno continuado con otro, tenemos almerienses que empiezan a saber de cine y saben cómo hacer una producción, saben cómo trabajar en un equipo de localización, o en un equipo de producción, están mentalizados ya”. Y añade que “si encima les estamos dando, a través de escuelas, una formación mucho más profesional, estamos creando industria. Porque hay que crear la industria, y si la creamos a partir de estos rodajes que vienen a la provincia, volverá en muy corto plazo a ser una Almería de cine”.

En ese sentido, destaca que los alumnos de su escuela estén realizando prácticas en rodajes como ‘Clavius’ “porque hay que tener en cuenta que hace muchos años todo el mundo había trabajado en una película, pero después del parón ya muy poquita gente sabía lo que era una localización, lo que era un runner, dentro del argot, o un set. Aquello se había diluido por completo y ahora vuelve”. Asimismo, Serrano recuerda el papel que Almería en Corto tiene para fomentar este “segundo ciclo” de Almería como tierra de cine: “Tenemos por un lado los cortometrajes, de realizadores que están empezando, el concurso de óperas primas para el primer salto del cortometraje al largometraje, y después tenemos la actividad ‘Cómo hice mi primer largo’, para mostrarles a aquellos directores que ya están haciendo largometrajes nuestros paisajes, la gente con la que contamos y los recursos que tienen aquí”.

Hay profesionales, hay localizaciones, las productoras vuelven a fijarse en Almería como hace cuarenta años… ¿Entonces, qué se necesita para que la industria arraigue? Según los propios profesionales, lo que habría que cambiar es la actitud de las Administraciones Públicas, tanto locales como nacionales, y parte de las infraestructuras.

Hacen falta estudios de rodaje

En este sentido, hay consenso a la hora de reclamar que se creen unos estudios en la provincia. “Lo que siempre hemos echado en falta en Almería son los platós, que con un par de naves insonorizadas valdría”, afirma Fernando Contreras Díaz, el hijo. “Hacen falta más infraestructuras”, coincide Kiko Medina, productor de obras como ‘Solsticio’, de Juan Francisco Viruega, que ha sido el primer trabajo almeriense en ganar el premio al mejor cortometraje andaluz en los Premios Asecan, los ‘Goya’ del cine en Andalucía. “Hacen falta estudios porque, aunque aquí no llueva nunca, a veces sí llueve y porque no podemos pretender que Almería viva solo de los exteriores, es un poco absurdo”, insiste Medina, que añade que “cualquiera que haya trabajado, o simplemente haya pasado por Murcia, Alicante, Málaga o la costa de Granada se ha dado cuenta de que hace la misma temperatura que en Almería, con las mismas horas de luz”. Asimismo, reclama que se mejoren los transportes: “En Málaga hay AVE, a Murcia llegará en breve, y en Almería los túneles creo que están tapiados ya… Tenemos tantísimo tiempo de abandono que para poder ponernos a competir con el resto de provincias pasarán años”. Y recuerda que “‘Exodus’ vino a Almería porque la aseguradora no quería asegurar una producción de más de cien millones de euros en un sitio como Egipto”, en pleno conflicto.

Además de infraestructuras, el mundo del cine también reivindica que las Administraciones apuesten en serio por el cine. Así, Rafael Molina afirma que “en Almería no se ha tenido visión de cine, ni han sabido valorarlo ni lo valoran. Por ejemplo, el único festival de cine western que hay en el mundo y los políticos solo van a hacerse la foto. En Sevilla se escapa un toro en un rodaje y se organizan excursiones para ver el sitio; aquí, te prohíben hacer publicidad con los decorados de los rodajes, te piden hacer un proyecto antes”. En la misma línea, Fernando Contreras, el padre, señala que “en Tabernas pagas 100 euros por día de rodaje, aunque ruedes en tu casa. Si eso son ayudas, que venga Dios y lo vea”. De la misma opinión es Antonio Gázquez, que considera que “se ha querido explotar la gallina de los huevos de oro pidiendo mucho por rodar en un terreno”.

Kiko Medina señala otro de los problemas que pueden impedir que Almería (o España, en general) se afiance como tierra de cine: el de los impuestos. “En una película, los impuestos, tal y como está planteado aquí, están entre uno y dos millones, para una película de unos 15 millones de euros. Si te vas a Sudáfrica a hacer la misma película, son de 150.000 euros”. Además, recuerda que no hace falta irse tan lejos, puesto que Bélgica cuenta con tax credits (ayudas a la producción en forma de exenciones fiscales) del 62%. Medina explica que no es cuestión de subvenciones, un sistema que no le gusta: “No se trata de regalarles el dinero, es simplemente cobrarles menos impuestos”, porque “es una industria que da mucho trabajo y mueve mucho dinero”.

Un yacimiento de oro

“Esto es como el que está sentando encima de un yacimiento de oro y no se entera. Es lo que pasa con los políticos de aquí con el cine y el turismo”, se lamenta Rafael Molina, que considera que el exceso de burocracia por parte de las Administraciones locales es el principal obstáculo que tiene Almería a la hora de levantar una industria cinematográfica. “Tenemos políticos que solo vienen a hacerse la foto con el actor famoso, ese es el problema”, afirma Molina, que hace una propuesta: “¿Por qué no se recogen los decorados y se conservan, con permiso de la productora? Sería una manera de dar puestos de trabajo. En lugar de pensar en la foto deberían pensar en los millones que deja el cine”. Kiko Medina también apunta a los dirigentes: “Para que Almería se consolidase como tierra de cine lo primero que haría falta es voluntad política, no de buenas intenciones, sino de trabajo, del que no da rédito inmediato, sino de invertir y sembrar con vistas a que dentro de 20 o 30 años pueda empezar a haber algo, no el año que viene o dentro de dos años, ni para las próximas elecciones”. A esto, añade que “faltan productoras que se dediquen a la ficción, faltan infraestructuras de comunicaciones, faltan empresas de servicios, que las hay, pero se cubren muy pocos campos, las localizaciones y poco más, y faltan inversiones en educación”, por lo que no es optimista respecto a las posibilidades de que la industria se afiance.

Rafael Molina también tiene claro que “Almería no se va a afianzar como tierra de cine en la vida. Lo que pasa es que tenemos mucho terreno donde no se puede cultivar, porque está seco, y seguirá siendo virgen”. En la misma línea, Antonio Gázquez considera que “esto es esporádico. Lo importante que tenemos es la luz y los escenarios, porque tenemos unos espacios espectaculares, tenemos la base. Que todo lo demás se mueva de otra manera se escapa de las manos de quienes vienen a rodar”. O como resume Fernando Contreras Díaz, “no nos ponemos las pilas para hacer industria en serio”.

A pesar de todos los obstáculos, las producciones siguen llegando. Ahora mismo, recién terminado el rodaje de ‘Clavius’, Imanol Uribe rueda con Elena Anaya y Eduard Fernández ‘Lejos del mar’, en la que vuelve a tratar el tema del terrorismo de ETA, tras ‘La muerte de Mikel’ y ‘Días contados’. Y a continuación, Kike Maíllo, realizador del film de ciencia-ficción ‘Eva’ y del spot de Freixenet de este año, comenzará el rodaje de ‘Toro’ con Luis Tosar y Mario Casas. Además, por primera vez, se va a filmar una película de producción almeriense, ‘La madriguera’, que dirigirá Kurro González para la productora 32 Historias, de la que forma parte, entre otros, el actor Francisco Conde. Para este largometraje van a contar con decorados de Fernando Contreras, que hará gratis el trabajo porque “hay que ayudar a los que empiezan”. Y es que, como dice Rafael Molina, “a los que nos gusta el cine seguiremos luchando aunque no nos dejen”.

La apuesta de Diputación y Junta por el cine en Almería

El 26 de noviembre la Diputación de Almería presentaba la Oficina Provincial del Cine, Filming Almería, una iniciativa que pretende servir de plataforma online donde conseguir localizaciones en toda la provincia, así como todo tipo de servicios necesarios para llevar a cabo una producción cinematográfica. e rodaje o grabación. Asimismo, la nueva web servirá para solicitar permisos de rodaje, tramitar impuestos locales y exenciones y conseguir todo tipo de información sobre ayudas, subvenciones e incluso legislación. Además, entre los servicios que se ofrecen están la ayuda en la búsqueda efectiva de localizaciones y la asistencia logística a las producciones.

Filming Almería cuenta con dos versiones, una en español (www.filmingalmeria.es) y otra en inglés (www.filmingalmeria.com), con información relevante como las fichas de trabajadores y empresas almerienses que puedan participar en un rodaje. Según la institución provincial, el objetivo es “fomentar la promoción de la industria cinematográfica y audiovisual almeriense”.

Esta iniciativa se suma a la de la Junta de Andalucía, que desde la Andalucía Film Comission va a organizar rutas para visitar las localizaciones donde se filmó ‘Exodus’ y, para celebrar el 50º aniversario de la trilogía de Sergio Leone compuesta por ‘El bueno, el feo y el malo’, ‘La muerte tiene un precio’ y ‘Por un puñado de dólares’, se recuperarán los lugares del desierto de Tabernas donde se rodaron estas películas; dos promociones que buscan fomentar el turismo asociado al cine en la provincia.

(Reportaje publicado en el número de diciembre de 2014 de la revista ‘Foco Sur’. Puedes descargar aquí la versión en pdf).

(Foto de cabecera de Fernando Contreras Díaz).

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