El gobierno punk

Aunque a primera vista cueste creerlo, la principal característica del Gobierno de Mariano Rajoy es su similitud con el punk. Fans de Sex Pistols y The Clash, tenemos que reconocerlo: las señas de identidad del movimiento musical (y, más adelante, estético) se cumplen punto por punto en la manera de gobernar de nuestros dirigentes actuales (aunque mucho me temo que no es exclusiva de estos). ¿Todas? En realidad no; hay una que falla. Veamos. 

1. Romper con el pasado. Una de las características del movimiento punk fue la de ir a la contra de lo que se venía haciendo hasta el momento. Renegar del entonces presente musical dominado por el rock progresivo y las bandas de querencia hippy. Todo lo que precedía era mierda y grupos como Sex Pistols llegaban para dar un nuevo aire que acabara con lo anterior. La idea era, más o menos, conseguir superar la herencia recibida.

2. Do it yourself. ¿Desde cuándo se necesita saber tocar un instrumento para hacer rock? Las ganas de innovar eran suficiente técnica; cada cual era libre de hacer sonar su instrumento como le pareciese. El virtuosismo estaba sobrevalorado. Lo suyo era la idea, lo que uno era capaz de conseguir. En resumen, no es necesario ser un experto para acabar en lo más alto.

3. Que les den a los fans. Prepotencia sobre el escenario, actitud agresiva, provocar y provocar… Escupir a los fans en un concierto: lo más. ¿Qué saben ellos lo que es actitud? Y el público, jaleando enfebrecido: más, queremos más de lo mismo.

4. No future. El eslogan nihilista definitivo. ¿Adónde vamos? Al desastre final, así que no importa lo que hagas, disfruta y aprovecha todo lo que puedas. No significaba, sin embargo, provocar ese futuro negro. Aunque algunos lo interpretasen así.

5. La gran estafa del rock’n’roll. Un lema, un libro. Al final, todo resultó una maniobra bien orquestada por Malcolm McLaren, el hombre en la sombra, el diseñador de la estrategia a seguir. La revolución, al final, resulta que estaba controlada por la industria (más o menos). En definitiva, también ellos estaban ahí por la pasta.

6. ¿Y al final, qué? Como todo movimiento cultural que acaba absorbido por la masa, el punk también acabó domesticado. Si podía emitirse en MTV, un poco de tinte y algún escandalillo menor de vez en cuando y arreando. Aunque entonces ya se tratase de repetir la fórmula, un tanto plastificada. ¿Os acordáis de Green Day? Pues eso. Aquí se dio mucho el fenómeno: miramos lo que “mola” ahí fuera, lo que dicen los expertos que hay que hacer, y nos quedamos con el envase. Y a ver qué pasa. Y pasa lo que pasa, claro.

7. La herencia. ¿Dejó algo salvable el punk? Por supuesto. Una serie de obras maestras, algún que otro grupo de referencia en la historia del rock. ¿Todo era de calidad? Ni mucho menos, pero la culpa no es del movimiento, sino de quienes no entendieron el mensaje original o no acertaron a ir un paso más allá.

¿Que qué tiene que ver todo esto con el actual Gobierno? Lo siento, pensaba que estaba quedando claro; será cosa del calor. A lo mejor ayuda revisar los puntos del 1 al 6. Con esos es suficiente. Y si no, comenta y lo discutimos con tranquilidad. No todo va a ser punk.

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