Reforma cerebral

Vamos a fingir que a todos nos parece lógico que para fomentar el empleo se facilite a las empresas el despido procedente de sus empleados. Que para echar a alguien a la calle, baste con que los beneficios sean menores, aunque los haya. Y que nadie vea nada raro en la previsión de Mariano Rajoy sobre el paro creciente a lo largo de 2012 a pesar de la reforma laboral.

Pretendamos que está muy bien que los banqueros cuyas entidades hayan recibido ayudas públicas solo puedan recibir, como máximo, 600.000 euros o 1,2 millones, dependiendo de los casos, si son despedidos. Ya era hora de ponerse serios con esta gente. 

Aplaudamos la sentencia contra el juez Baltasar Garzón porque, como dice la vocal del Consejo General del Poder Judicial Margarita Robles, “la justicia es igual para todos”. Tras el aplauso, ovación en masa porque la portavoz de este organismo, Gabriela Bravo, defienda el mismo día que no se grabe en vídeo la declaración de Iñaki Urdangarin porque “no todos los imputados son iguales” y, en caso de permitir las cámaras, se podría “estigmatizar su imagen”. Tampoco es para tanto: ya nos enseño el gato de Schrödinger que algo puede ser y no ser a la vez. ¿Por qué iba la igualdad a ser diferente, si como su propio nombre indica no le queda otra que ser igual?

Un brindis al aire, asintiendo con la cabeza, a la decisión de regresar al temario de oposiciones de enseñanza secundaria tomada por el ministro José Ignacio Wert. Que nadie dude que ha sido meditada a lo largo de semanas, buscando el bien general. Que se mantenga un temario de 1993 con el que, por ejemplo, para ser profesor de Tecnología no se necesite saber de la existencia de Internet es una minucia. Estaremos todos de acuerdo.

Pasemos rápido por todo esto, que lo importante es que los cabrones de los franceses están cachondeándose de las victorias de nuestros deportistas. Insinuando que Nadal, Gasol y compañía necesitan pociones mágicas y jeringuillas para llegar a lo más alto. Y pobre Contador, sancionado por haberse comido el único filete con clembuterol detectado en más de una década. Que ya es mala suerte. Esto sí es serio, no como todo lo anterior, que en el fondo son bromillas.

Así que vamos a dejarnos de tonterías, cojamos los fusiles, las pistolas, las piedras, las esculturas de Lladró… lo que tengamos más a mano, y caminemos todos a una hacia la frontera. Que además, con la nieve, los Pirineos estarán tan bonitos… Ataquemos como masa enfurecida. Como las avalanchas de zombis de The Walking Dead. Tumbemos la Torre Eiffel. Que arda París. Que no quede ni uno.

(Foto de Chugbot).

6 comentarios en “Reforma cerebral

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