Las elecciones al Parlamento andaluz han dejado una conclusión evidente: PSOE y PP se han llevado sendos puñetazos del electorado. Con la diferencia de que los primeros lo esperaban en el hígado y al final ha ido al hombro izquierdo, mientras que a los segundos les ha pillado de sorpresa y les ha alcanzado de lleno en la boca del estómago. A ambos parece que se les pasó por alto un detalle: los andaluces siempre miran más al lado izquierdo antes de cruzar.
La victoria inútil de Javier Arenas no le valdrá para gobernar, aunque quedará para la historia como el primero que logró vencer a los socialistas en Andalucía. Un consuelo que no va a servir para atenuar el dolor, como es obvio. Entre otros motivos, porque desde el 20-N 400.000 pasajeros se han bajado del autobús en marcha, tan solo con intuir hacia dónde se dirigía. Sigue leyendo




